Sigo con la práctica del libro de las monjas y me parece que con este libro la voy a errar pocas veces porque estas recetas garantizan el éxito.
Esta segunda receta que pongo en práctica son unos amarguillos, que por cierto el nombre les va de maravilla porque el limón que llevan mezclado con la almendra (marcona a ser posible por favor), da lugar a un saborcillo muy peculiar. Como no llevan mucho huevo, lo que predomina es la almendra y el azúcar, pero esta textura va suavizada con pasta de boniato (los asé al horno para añadirlo a la receta), de lo contrario quedan unos dulces más secos.
Son rapidísimos de hacer y la receta, las que tengáis el libro la podéis encontrar allí.
Yo, de momento, como en la película de Julia & Julie, estoy iniciando mi carrera de pastelera, libro en mano.
Aquí los ositos del árbol peleando por devorarlos.
Y como ya no se si publicaré nada más antes de Navidad, desde aquí quiero agradecer a tod@s vuestras visitas y comentarios en este tiempo, que me han ayudado a crecer, siempre aprendiendo de vuestra mano.
A tod@s Feliz Navidad, Felices Fiestas y mucha, mucha Paz.
domingo, diciembre 20, 2009
lunes, diciembre 14, 2009
Marquesas
Desde aquí con todo mi respeto les pido a las monjas del Monasterio de Santa María del Socorro de Sevilla, que me dejen cambiar el nombre a la primera receta de su libro: Los dulces del convento, que ellas han llamado Almendrados. El resultado de esta receta son unas Marquesas deliciosas como jamás en mi vida he probado.
Os recomiendo el libro que está lleno de consejos y buen hacer, las fotografías son preciosas y las explicaciones muy buenas.
Ellas llaman esta receta: Almendrados. Para mí un almendrado lleva implícita la característica del crujiente de la almendra. De esta receta salen unas blanditas marquesas con un excelente sabor a limón que va atenuándose conforme pasan los días. La mezcla de la almendra (marcona a ser posible) con la yema y la mantequilla (de buena calidad) da lugar a una deliciosa masa de la que saldrán estos preciados dulces en forma de magdalena que conservan perfectamente un mes.
Como no tengo permiso para publicar la receta ni la cara dura para cambiar el nombre, copiarme los ingredientes y publicar, os sugiero que os compréis el libro, no os arrepentiréis.
Y digo yo: a cambio de la publicidad del libro, qué me llevo yo?
Os planteo el post de esta manera, es un buen comienzo para un debate sobre lo que en estos días está a la orden del día en internet, la privacidad, el cierre de webs, las descargas..... .
Debo copiar la receta del libro para compartirla con vosotras o el derecho de autor me lo impide?
Si hago referencia al libro, es suficiente para publicar la receta?
Cómo debería regularse esto?
Una vez copié la leche de avena del libro de las leches vegetales y su autora, Mar, me contestó diciendo que no tenía derecho a publicar una receta, una receta que todo Thermomixlandia conoce y que ella no ha inventado pero que, al fin y al cabo, publicó en su libro y tiene los derechos de autor. Un libro que, por su precio, con tan solo por lo que se ahorra haciendo un par de recetas, vale la pena comprar.
Es un tema complicado porque pienso que en Cocina está todo inventado y este es un sitio para compartir nuestros conocimientos, la imaginación que ponemos al hacer las comidas, nuestras experiencias a lo largo de la vida, nuestra capacidad de transformación de unos ingredientes por otros.
Cada uno se pone sus límites y yo, según voy cometiendo errores, voy aprendiendo.
Si aquella vez, ofendí a Mar, esta vez no voy a ofender a las monjas.
Os recomiendo el libro que está lleno de consejos y buen hacer, las fotografías son preciosas y las explicaciones muy buenas.
Ellas llaman esta receta: Almendrados. Para mí un almendrado lleva implícita la característica del crujiente de la almendra. De esta receta salen unas blanditas marquesas con un excelente sabor a limón que va atenuándose conforme pasan los días. La mezcla de la almendra (marcona a ser posible) con la yema y la mantequilla (de buena calidad) da lugar a una deliciosa masa de la que saldrán estos preciados dulces en forma de magdalena que conservan perfectamente un mes.
Como no tengo permiso para publicar la receta ni la cara dura para cambiar el nombre, copiarme los ingredientes y publicar, os sugiero que os compréis el libro, no os arrepentiréis.
Y digo yo: a cambio de la publicidad del libro, qué me llevo yo?
Os planteo el post de esta manera, es un buen comienzo para un debate sobre lo que en estos días está a la orden del día en internet, la privacidad, el cierre de webs, las descargas..... .
Debo copiar la receta del libro para compartirla con vosotras o el derecho de autor me lo impide?
Si hago referencia al libro, es suficiente para publicar la receta?
Cómo debería regularse esto?
Una vez copié la leche de avena del libro de las leches vegetales y su autora, Mar, me contestó diciendo que no tenía derecho a publicar una receta, una receta que todo Thermomixlandia conoce y que ella no ha inventado pero que, al fin y al cabo, publicó en su libro y tiene los derechos de autor. Un libro que, por su precio, con tan solo por lo que se ahorra haciendo un par de recetas, vale la pena comprar.
Es un tema complicado porque pienso que en Cocina está todo inventado y este es un sitio para compartir nuestros conocimientos, la imaginación que ponemos al hacer las comidas, nuestras experiencias a lo largo de la vida, nuestra capacidad de transformación de unos ingredientes por otros.
Cada uno se pone sus límites y yo, según voy cometiendo errores, voy aprendiendo.
Si aquella vez, ofendí a Mar, esta vez no voy a ofender a las monjas.
martes, diciembre 08, 2009
Spanakopita
El Domingo fuimos a dar un vistazo al huerto y vimos que había acelgas para dar y tomar. Disfruté cogiendo montones pero luego en la nevera no duran mucho. Le di un buen puñado a mi hermana, hice unas cuantas hervidas con patatas y hoy he hecho esta empanada que es una spanakopita pero con acelgas.
La spanakopita es una empanada muy típica en Grecia, se puede ver por todas las calles, es el snack universal en este país, se puede comprar en cualquier panadería, comer camino al trabajo, en cualquier momento del día, supongo que como aquí las empanadillas.
Leí la receta pero la he hecho a mi manera, me he vuelto rebelde y si no tengo un ingrediente o no me gusta, lo sustituyo por otro, será que voy adquiriendo personalidad?, será bueno o malo?
Herví todas las acelgas para que no se me perdieran. Escurrí 500 gr para utilizarlas en esta receta.
Utilicé una cebolla morada cortada a rodajas, 50 gr de queso parmesano rallado, 100 gr de queso fresco de vaca, 2 huevos, sal, pimienta, nuez moscada, piñones y perejil.
Para esta cantidad de relleno utilicé 8 hojas de masa brick.
Se pocha la cebolla hasta que quede bien blanda. Se añade un puñado de piñones y se dejan tostar. Añadimos las acelgas, las dos clases de queso, los huevos batidos como para tortilla, sal, pimienta, perejil y nuez moscada. Mezclamos y dejamos al fuego unos 5 minutos hasta que cuaje el huevo.
En una fuente de unos 4 ó 5 cm de profundidad vamos arreglando hojas de pasta brick o filo, pincelándolas con aceite e intentando que nos queden bordes para después plegarla. Situamos abajo 4 hojas.
Encima ponemos el relleno y por último las otras 4 hojas, pincelándolas también con aceite una a una.
Plegamos los bordes y colocamos en el horno precalentado a 180º, según hornos. La he tenido unos 40 minutos.
A mitad cocción colocar unas almendras crudas encima de la empanada para que se tuesten.
En realidad la spanakopita va rellena de espinacas y queso feta pero doy fe de que mi versión deja a las acelgas en un buen lugar y es que, donde esté la verdura del propio huerto que se quite todo.
La mezcla de los quesos utilizados con los huevos y las acelgas crea un relleno espectacular.
Si os decidís a probarla, ponedle vuestro toque, os encantará.
La spanakopita es una empanada muy típica en Grecia, se puede ver por todas las calles, es el snack universal en este país, se puede comprar en cualquier panadería, comer camino al trabajo, en cualquier momento del día, supongo que como aquí las empanadillas.
Leí la receta pero la he hecho a mi manera, me he vuelto rebelde y si no tengo un ingrediente o no me gusta, lo sustituyo por otro, será que voy adquiriendo personalidad?, será bueno o malo?
Herví todas las acelgas para que no se me perdieran. Escurrí 500 gr para utilizarlas en esta receta.
Utilicé una cebolla morada cortada a rodajas, 50 gr de queso parmesano rallado, 100 gr de queso fresco de vaca, 2 huevos, sal, pimienta, nuez moscada, piñones y perejil.
Para esta cantidad de relleno utilicé 8 hojas de masa brick.
Se pocha la cebolla hasta que quede bien blanda. Se añade un puñado de piñones y se dejan tostar. Añadimos las acelgas, las dos clases de queso, los huevos batidos como para tortilla, sal, pimienta, perejil y nuez moscada. Mezclamos y dejamos al fuego unos 5 minutos hasta que cuaje el huevo.
En una fuente de unos 4 ó 5 cm de profundidad vamos arreglando hojas de pasta brick o filo, pincelándolas con aceite e intentando que nos queden bordes para después plegarla. Situamos abajo 4 hojas.
Encima ponemos el relleno y por último las otras 4 hojas, pincelándolas también con aceite una a una.
Plegamos los bordes y colocamos en el horno precalentado a 180º, según hornos. La he tenido unos 40 minutos.
A mitad cocción colocar unas almendras crudas encima de la empanada para que se tuesten.
En realidad la spanakopita va rellena de espinacas y queso feta pero doy fe de que mi versión deja a las acelgas en un buen lugar y es que, donde esté la verdura del propio huerto que se quite todo.
La mezcla de los quesos utilizados con los huevos y las acelgas crea un relleno espectacular.
Si os decidís a probarla, ponedle vuestro toque, os encantará.
lunes, diciembre 07, 2009
Brochetas de solomillo de atún con verduras
Una cena rápida y muy saludable.
No monto las brochetas y luego las aso, me da miedo que algún ingrediente quede crudo y no guste.
Aso los ingredientes y luego las confecciono. Por una parte aso el solomillo de atún, en el último momento le pongo un poco de salsa de soja.
Por otra la cebolla, el pimiento rojo, el pimiento verde y el champiñón, intentando que queden poco hechos.
Por último destapo una bolsita de gambas cocidas listas para comer, que utilizaré para darle frescura a las brochetas.
Voy formando una por una mezclando los ingredientes, alternándolos, con mucha rapidez para que no se enfríen.
No monto las brochetas y luego las aso, me da miedo que algún ingrediente quede crudo y no guste.
Aso los ingredientes y luego las confecciono. Por una parte aso el solomillo de atún, en el último momento le pongo un poco de salsa de soja.
Por otra la cebolla, el pimiento rojo, el pimiento verde y el champiñón, intentando que queden poco hechos.
Por último destapo una bolsita de gambas cocidas listas para comer, que utilizaré para darle frescura a las brochetas.
Voy formando una por una mezclando los ingredientes, alternándolos, con mucha rapidez para que no se enfríen.
lunes, noviembre 30, 2009
Pierna de cordero con frutos de Otoño
Aunque intento huir de la carne, en mi casa gusta mucho.El otro día compré unas piernas de cordero lechal para alguna cena especial de estas Navidades, lo que solemos llamar por si acaso. Pensando en que son días de tanto comer que no se aprecia nada, me dije, las hago el Sábado para comer. Y así hice, un ensayo de lo que serán las próximas comilonas. Os digo cómo lo hice porque quedé contentísima.
Froté la carne con limón, consejo de una tía, el limón todo lo purifica.
Puse la carne en un recipiente y salpimenté.
Calenté el horno y horneé la carne con unas ramas de romero y un buen chorro de aceite durante un tiempo, no mucho porque el lechal es muy tierno y se hace rápido.
A mitad de la cocción puse un puñado de castañas cocidas, pasas de corinto, ciruelas pasas, piñones y uva negra sin pepitas. Le di la vuelta a la carne.
En una cazuela al mismo tiempo hice un sofrito de: cebolla morada, ajos con piel, tomate rallado y zanahoria. Todo en cantidades a gusto de cada uno. Salé y añadí Passum hasta que conseguí que la salsa estuviera en su punto. Le quité la piel a los ajos y pasé por la batidora.
El Passum es un vino agridulce elaborado a partir de uva de vendimia tardía. Es el equilibrio entre la fuerza de la elaboración artesanal de vinagre y la dulzura que el sol concentra en las uvas de Vendímia Tardía. Es ideal para todo tipo de recetas: carnes, guisos, salsas, etc. En ensaladas no necesita adición de sal.
Y quedó inaugurada la campaña navideña. Ahora a dar rienda suelta a la imaginación y a soñar con complacer con nuestros platos, dulces y salados, a todos los que se sienten a nuestro alrededor, que el amor con que lo hacemos es el mejor regalo que les puede llegar.
Si os apetece hacer este plato alguno de estos días que se acercan os garantizo que no os decepcionará.
Froté la carne con limón, consejo de una tía, el limón todo lo purifica.
Puse la carne en un recipiente y salpimenté.
Calenté el horno y horneé la carne con unas ramas de romero y un buen chorro de aceite durante un tiempo, no mucho porque el lechal es muy tierno y se hace rápido.
A mitad de la cocción puse un puñado de castañas cocidas, pasas de corinto, ciruelas pasas, piñones y uva negra sin pepitas. Le di la vuelta a la carne.
En una cazuela al mismo tiempo hice un sofrito de: cebolla morada, ajos con piel, tomate rallado y zanahoria. Todo en cantidades a gusto de cada uno. Salé y añadí Passum hasta que conseguí que la salsa estuviera en su punto. Le quité la piel a los ajos y pasé por la batidora.
El Passum es un vino agridulce elaborado a partir de uva de vendimia tardía. Es el equilibrio entre la fuerza de la elaboración artesanal de vinagre y la dulzura que el sol concentra en las uvas de Vendímia Tardía. Es ideal para todo tipo de recetas: carnes, guisos, salsas, etc. En ensaladas no necesita adición de sal.
Y quedó inaugurada la campaña navideña. Ahora a dar rienda suelta a la imaginación y a soñar con complacer con nuestros platos, dulces y salados, a todos los que se sienten a nuestro alrededor, que el amor con que lo hacemos es el mejor regalo que les puede llegar.
Si os apetece hacer este plato alguno de estos días que se acercan os garantizo que no os decepcionará.
martes, noviembre 24, 2009
Croquetas de espinacas
Para hacer estas croquetas me basé en la receta de Croquetas de caza de Su. Empleé los mismos ingredientes pero sustituí la carne por espinacas. Hay infinidad de clases de croquetas, mis preferidas son las de bacalao con patata acompañadas de all i oli. De esas os hablaré otro día.
Utilicé:
4 manojos de espinacas
50 grs. de aceite de oliva virgen extra
50 grs. de mantequilla
170 grs. de harina (puse harina integral de espelta)
800 grs. de leche (puse leche de avena)
Nuez moscada
Sal
Pan rallado
Huevo
Las preparé con un ojo en la receta de Su y el otro en la cazuela, así:
1. Hervir las espinacas y colarlas hasta que suelten todo el líquido.
2. Poner a calentar el aceite y añadir la mantequilla, no suelo utilizar mantequilla pero esta vez probé y me gustó. Pochar la cebolla hasta que esté bien dorada, para mí es imprescindible la cebolla en una bechamel.
3. Añadir la harina y remover para que se dore. Según Su esto es importante para que la bechamel no haga gusto a harina cruda.
4. Añadir la leche y empezar a mover con unas varillas. Este es un gran truco porque muchas veces se me habían quedado grumos y esta vez me salió una bechamel finísima. No la hice en la T.M porque al tratarse de espinacas no me hacía mucha gracia el juego de las cuchillas con todas las espinacas liadas, así que opté por la cazuela de hierro, mi amiga infalible.
5. Añadir las espinacas, la sal y la nuez moscada y no dejar de mover teniendo a fuego suave unos 15 minutos. Cuando empiece a hervir retirar del fuego.
6. Dejar enfriar y para hacer las croquetas Su se ayuda de pan rallado para hacer las bolitas y darles forma. Luego las pasa por huevo batido y pan rallado.
Y así hice con la cuarta parte de la receta porque éramos dos comensales: mi amante hija pequeña y yo. Sobraron 3 tuppers que verán pronto la luz porque ya hay quien pregunta que de cuándo es esta foto jajajjajaja.
Me parece fantástico que salga esta proporción, eso quiere decir que cuando Su se pone, se pone. Ya que haces el trabajo al menos que sobre y tengas algún otro día la comida arreglada.
Dad una mirada a su receta porque ella explica todo con mucho detalle.
Utilicé:
4 manojos de espinacas
50 grs. de aceite de oliva virgen extra
50 grs. de mantequilla
170 grs. de harina (puse harina integral de espelta)
800 grs. de leche (puse leche de avena)
Nuez moscada
Sal
Pan rallado
Huevo
Las preparé con un ojo en la receta de Su y el otro en la cazuela, así:
1. Hervir las espinacas y colarlas hasta que suelten todo el líquido.
2. Poner a calentar el aceite y añadir la mantequilla, no suelo utilizar mantequilla pero esta vez probé y me gustó. Pochar la cebolla hasta que esté bien dorada, para mí es imprescindible la cebolla en una bechamel.
3. Añadir la harina y remover para que se dore. Según Su esto es importante para que la bechamel no haga gusto a harina cruda.
4. Añadir la leche y empezar a mover con unas varillas. Este es un gran truco porque muchas veces se me habían quedado grumos y esta vez me salió una bechamel finísima. No la hice en la T.M porque al tratarse de espinacas no me hacía mucha gracia el juego de las cuchillas con todas las espinacas liadas, así que opté por la cazuela de hierro, mi amiga infalible.
5. Añadir las espinacas, la sal y la nuez moscada y no dejar de mover teniendo a fuego suave unos 15 minutos. Cuando empiece a hervir retirar del fuego.
6. Dejar enfriar y para hacer las croquetas Su se ayuda de pan rallado para hacer las bolitas y darles forma. Luego las pasa por huevo batido y pan rallado.
Y así hice con la cuarta parte de la receta porque éramos dos comensales: mi amante hija pequeña y yo. Sobraron 3 tuppers que verán pronto la luz porque ya hay quien pregunta que de cuándo es esta foto jajajjajaja.
Me parece fantástico que salga esta proporción, eso quiere decir que cuando Su se pone, se pone. Ya que haces el trabajo al menos que sobre y tengas algún otro día la comida arreglada.
Dad una mirada a su receta porque ella explica todo con mucho detalle.
sábado, noviembre 21, 2009
Crosta
Esta es una receta que me devuelve a la infancia y que aún hoy cuando la hacemos para los niños, algún mayor también se apunta. No se si alguien la conocerá como arroz con costra pero en mi pueblo lo llamamos "Crosta" pronunciado con la o abierta.
Cuando era niña, comía los sábados en casa de mi abuela turnándome con otros primos. El día que hacía cocido, nos comíamos primero el cocido y después la crosta que era el arroz hecho con el caldo del cocido. Es un arroz tan sublime que a todos nos ha gustado cuando hemos sido pequeños y a algún niño más tiquismiquis si no hemos sabido qué darle le hemos hecho una crosta si teníamos guardado caldo del cocido.
Mamá qué comida haces? Berenjenas al horno. Pero, y los niños? A los niños: una crosteta.
Mi abuela solía hacer más cantidad para que le sobrara porque a mi abuelo le gustaba fría al día siguiente, qué recuerdos!!!!
Aquí el secreto está en que el horno no te juegue una mala pasada.
Se cuece el arroz en una cazuela no muy ancha, porque luego tenemos que añadir los huevos batidos encima y conviene que sea más bien estrecha.
Cocemos hasta que ya no quede caldo.
En un plato batimos un huevo por persona y ponemos una pizca de sal y un poco de aceite.
Ya tenemos el horno bien caliente, la parte de arriba, porque lo que pretendemos es que el huevo suba.
Añadimos el huevo batido a la cazuela donde tenemos el arroz cocido y metemos rápidamente en el horno.
A esperar que el huevo suba, ese será nuestro éxito.
Servimos a cada comensal trozo de huevo y parte del arroz.
Espolvorear con azúcar y canela.
Cuando era niña, comía los sábados en casa de mi abuela turnándome con otros primos. El día que hacía cocido, nos comíamos primero el cocido y después la crosta que era el arroz hecho con el caldo del cocido. Es un arroz tan sublime que a todos nos ha gustado cuando hemos sido pequeños y a algún niño más tiquismiquis si no hemos sabido qué darle le hemos hecho una crosta si teníamos guardado caldo del cocido.
Mamá qué comida haces? Berenjenas al horno. Pero, y los niños? A los niños: una crosteta.
Mi abuela solía hacer más cantidad para que le sobrara porque a mi abuelo le gustaba fría al día siguiente, qué recuerdos!!!!
Aquí el secreto está en que el horno no te juegue una mala pasada.
Se cuece el arroz en una cazuela no muy ancha, porque luego tenemos que añadir los huevos batidos encima y conviene que sea más bien estrecha.
Cocemos hasta que ya no quede caldo.
En un plato batimos un huevo por persona y ponemos una pizca de sal y un poco de aceite.
Ya tenemos el horno bien caliente, la parte de arriba, porque lo que pretendemos es que el huevo suba.
Añadimos el huevo batido a la cazuela donde tenemos el arroz cocido y metemos rápidamente en el horno.
A esperar que el huevo suba, ese será nuestro éxito.
Servimos a cada comensal trozo de huevo y parte del arroz.
Espolvorear con azúcar y canela.
domingo, noviembre 15, 2009
Posado de cigala sobre arroz de pescado
Aquí estreno el aro de emplatar, es mi primera vez, el arroz se portó bien y la cigala posó como una auténtica modelo hasta que yo dije basta. De todas las fotos que saqué, esta es la que más le ha gustado a Helena porque dice que es en la que mejor se ve el emplatado.
Para hacer un buen fumet siempre utilizo pescado blanco, nunca azul. Pongo a hervir los pescados con el agua, una patata y un puerro o cebolla. Añado sal y tomillo fresco. Si los pescados tienen alguna molla buena, que suelen tenerla, la rescato para luego añadirla al arroz. El resto lo paso por la batidora y luego cuelo el caldo con un colador muy fino para que no se cuele ninguna espina.
Primero sofreímos en la paella el marisco (esta vez yo utilicé unas cigalas). Lo sacamos de la paella.
Después sofreímos un poco de cebolla rallada, tomate rallado, una picada de ajo-perejil-almendras-pimiento choricero.
Además sofrío también una sepia y un trozo de mero a trocitos.
A continuación sofrío el arroz y después de darle unas vueltas añado el fumet (el caldo de pescado).
Decoro con las cigalas que había reservado y espero a que el arroz esté en su punto.
Hay que calcular que cada vaso de arroz necesita para su cocción dos vasos de caldo. Es preferible que se termine el caldo y tengamos un poco reservado para añadir y finalizar la cocción, que que se nos quede caldoso y se nos pase al querer terminar el caldo.
Si dejamos enfriar un poco la paella mucho mejor que si la servimos caliente.
Aquí el arroz se dejó manipular bastante bien.
Si acompañáis con all i oli disfrutaréis de una rica receta de mi zona.
Para hacer un buen fumet siempre utilizo pescado blanco, nunca azul. Pongo a hervir los pescados con el agua, una patata y un puerro o cebolla. Añado sal y tomillo fresco. Si los pescados tienen alguna molla buena, que suelen tenerla, la rescato para luego añadirla al arroz. El resto lo paso por la batidora y luego cuelo el caldo con un colador muy fino para que no se cuele ninguna espina.
Primero sofreímos en la paella el marisco (esta vez yo utilicé unas cigalas). Lo sacamos de la paella.
Después sofreímos un poco de cebolla rallada, tomate rallado, una picada de ajo-perejil-almendras-pimiento choricero.
Además sofrío también una sepia y un trozo de mero a trocitos.
A continuación sofrío el arroz y después de darle unas vueltas añado el fumet (el caldo de pescado).
Decoro con las cigalas que había reservado y espero a que el arroz esté en su punto.
Hay que calcular que cada vaso de arroz necesita para su cocción dos vasos de caldo. Es preferible que se termine el caldo y tengamos un poco reservado para añadir y finalizar la cocción, que que se nos quede caldoso y se nos pase al querer terminar el caldo.
Si dejamos enfriar un poco la paella mucho mejor que si la servimos caliente.
Aquí el arroz se dejó manipular bastante bien.
Si acompañáis con all i oli disfrutaréis de una rica receta de mi zona.
domingo, noviembre 08, 2009
Mermelada de peras vestida de Domingo
Se que llego tarde al Hemc de las despensas, lo se pero fue empezar a ver vuestras recetas y sentir adicción instantánea a los botes. Jamás había hecho una conserva, tan solo alguna mermelada de tomate que tras las últimas lecturas perfeccionaré.
Me encanta recuperar antiguas tradiciones y que no se pierdan las costumbres de nuestros antepasados que con la imposición de las nuevas técnicas y el ritmo de vida que llevamos, además de las herramientas de que disponemos, llega un momento en que pasan al baúl de los recuerdos.
Tras hacer unas cuantas mermeladas caseras, este fin de semana probé una de melocotón que tenía empezada en la nevera, comprada en supermercado, y me supo fatal. Creo que a partir de ahora ya no me faltará una mermelada casera.
También he intentado alguna conserva que os iré enseñando y cómo no, he pagado la inexperiencia de la primera vez, como se suele llamar: el embotado, el vacío, la esterilización.
Hasta que me supe de memoria el proceso tenía mil dudas pero ya estaba cazuela en mano, botes llenos y con todo el entusiasmo cerrados y en la despensa.
Qué risa, cuando me doy cuenta, leyendo por vuestros blogs de que había que dejarlos boca abajo unas 24 horas y los días siguientes observar si el vacío está bien hecho para luego etiquetar y guardar. Qué dices? Pero si yo ya lo tenía guardado y con etiquetas monísimas!!!!
Lo puse todo en la nevera para que no se perdiera: salsa de tomate, berenjenas en escabeche, mermelada de ciruela, mermelada de higos y pera.
He regalado algún bote que otro y el resto lo vamos consumiendo.
Esta ha sido la novatada.
Pero la receta que os traigo es una práctica después de haber hecho la tesis de esterilización, después de haber aprendido de los errores y tras haberme paseado por vuestras maravillosas despensas que dan gusto.
MERMELADA DE PERA
Compré 2 kg de peras y después de pelarlas me quedó 1 kg de fruta.
500 gr azúcar
1 vaina de vainilla
Añadir el azúcar a la fruta y dejar reposar toda la noche.
Al día siguiente se pone en una cazuela con la vainilla a cocer a fuego medio unos 15 m.
Se tritura con la batidora evitando triturar la vainilla y se continua cociendo hasta que tenga la consistencia de mermelada.
Hice además 500 gr de pera con 140 gr de fructosa para mi padre que no puede tomar azúcar.
Si os digo la verdad me gustó más con fructosa, el sabor es más natural.
Paralelamente, en una olla hervir los botes durante 20 m para esterilizarlos. Cuando vayamos a poner la mermelada tendremos los botes calientes que habremos sacado del agua y puesto en un paño boca abajo.
Llenamos los botes hasta 1 ó 2 cm del tope y los tapamos.
Los ponemos boca abajo en un lugar oscuro durante 24 horas.
Al día siguiente comprobamos que el vacío está bien hecho y observamos durante los días siguientes (una semana).
Para guardarlos los etiquetamos y tapamos con papel, poniendo la fecha en la que hemos hecho la mermelada, lo que yo llamo vestirla de Domingo, con lazos incluidos.
Después de todo lo que he podido leer, yo a las mermeladas no les hago el vacío porque no hago grandes cantidades y no creo que aqui vayan a durar mucho.
A la verdura sí que le hago el baño maría porque hago más cantidad y no se lo que va a durar. También porque tengo entendido que con las verduras se procede así.
Para hacer el baño maría, después de llenados y tapados los botes los pondríamos separados por un paño en una olla con agua hirviendo durante 20 ó 30 m. Pasado este tiempo se dejan enfriar allí mismo y luego se sacan, se secan y se observan unos días.
Si el vacío está correcto se procede al etiquetado.
Nada de esto es de mi cosecha, es todo lo que voy aprendiendo de vuestros blogs en los que habéis tenido la amabilidad de enseñar vuestras despensas, algo muy entrañable.
En estos momentos podría empezar a ponerme a la altura de vuestras despensas, en aquel momento me pilló completamente sin nada artesanal que mostrar.
Me encanta recuperar antiguas tradiciones y que no se pierdan las costumbres de nuestros antepasados que con la imposición de las nuevas técnicas y el ritmo de vida que llevamos, además de las herramientas de que disponemos, llega un momento en que pasan al baúl de los recuerdos.
Tras hacer unas cuantas mermeladas caseras, este fin de semana probé una de melocotón que tenía empezada en la nevera, comprada en supermercado, y me supo fatal. Creo que a partir de ahora ya no me faltará una mermelada casera.
También he intentado alguna conserva que os iré enseñando y cómo no, he pagado la inexperiencia de la primera vez, como se suele llamar: el embotado, el vacío, la esterilización.
Hasta que me supe de memoria el proceso tenía mil dudas pero ya estaba cazuela en mano, botes llenos y con todo el entusiasmo cerrados y en la despensa.
Qué risa, cuando me doy cuenta, leyendo por vuestros blogs de que había que dejarlos boca abajo unas 24 horas y los días siguientes observar si el vacío está bien hecho para luego etiquetar y guardar. Qué dices? Pero si yo ya lo tenía guardado y con etiquetas monísimas!!!!
Lo puse todo en la nevera para que no se perdiera: salsa de tomate, berenjenas en escabeche, mermelada de ciruela, mermelada de higos y pera.
He regalado algún bote que otro y el resto lo vamos consumiendo.
Esta ha sido la novatada.
Pero la receta que os traigo es una práctica después de haber hecho la tesis de esterilización, después de haber aprendido de los errores y tras haberme paseado por vuestras maravillosas despensas que dan gusto.
MERMELADA DE PERA
Compré 2 kg de peras y después de pelarlas me quedó 1 kg de fruta.
500 gr azúcar
1 vaina de vainilla
Añadir el azúcar a la fruta y dejar reposar toda la noche.
Al día siguiente se pone en una cazuela con la vainilla a cocer a fuego medio unos 15 m.
Se tritura con la batidora evitando triturar la vainilla y se continua cociendo hasta que tenga la consistencia de mermelada.
Hice además 500 gr de pera con 140 gr de fructosa para mi padre que no puede tomar azúcar.
Si os digo la verdad me gustó más con fructosa, el sabor es más natural.
Paralelamente, en una olla hervir los botes durante 20 m para esterilizarlos. Cuando vayamos a poner la mermelada tendremos los botes calientes que habremos sacado del agua y puesto en un paño boca abajo.
Llenamos los botes hasta 1 ó 2 cm del tope y los tapamos.
Los ponemos boca abajo en un lugar oscuro durante 24 horas.
Al día siguiente comprobamos que el vacío está bien hecho y observamos durante los días siguientes (una semana).
Para guardarlos los etiquetamos y tapamos con papel, poniendo la fecha en la que hemos hecho la mermelada, lo que yo llamo vestirla de Domingo, con lazos incluidos.
Después de todo lo que he podido leer, yo a las mermeladas no les hago el vacío porque no hago grandes cantidades y no creo que aqui vayan a durar mucho.
A la verdura sí que le hago el baño maría porque hago más cantidad y no se lo que va a durar. También porque tengo entendido que con las verduras se procede así.
Para hacer el baño maría, después de llenados y tapados los botes los pondríamos separados por un paño en una olla con agua hirviendo durante 20 ó 30 m. Pasado este tiempo se dejan enfriar allí mismo y luego se sacan, se secan y se observan unos días.
Si el vacío está correcto se procede al etiquetado.
Nada de esto es de mi cosecha, es todo lo que voy aprendiendo de vuestros blogs en los que habéis tenido la amabilidad de enseñar vuestras despensas, algo muy entrañable.
En estos momentos podría empezar a ponerme a la altura de vuestras despensas, en aquel momento me pilló completamente sin nada artesanal que mostrar.
jueves, noviembre 05, 2009
Y yo sin saber lo que era el curry
Bueno, bueno, que no falte el pimiento rojo, ni la canela, ni muchas otras pero que sean buenas, ya me entendéis.
Había oído hablar de la pasta de curry y empecé a tener curiosidad. Nada de irme de tiendas, en primer lugar, papi google. Tenía unas marcas de referencia sacadas de blogs de confianza y en google me informé de algunas webs inglesas en las que se podía conseguir el que yo quería.
Últimamente estoy haciendo algunas compras por internet y me fastidia el pago de los portes porque ello encarece el producto evidentemente, así que, se me ocurrió ir a un supermercado indio que tenemos aquí en Valencia en C/Dr.Manuel Candela y allí tenían toda la línea de Pataks. El chico de la tienda me explicó cada uno para qué era y me dio uno suave.
El día que hice pollo, seguía sin confiar en el curry, desconocía sus propiedades y no me atreví a hacerlo para todos, no me fiaba un pelo.
Guardé un muslo y como una prueba de laboratorio lo guisé con el curry.
Aquí tenéis la salsita que me salió resultado de sofreír una cebolla troceada, tomate rallado y una cucharadita pequeña de pasta de curry. Antes sofreí el muslo y añadí a la salsa tapándolo para que se cociera. Se pone el fuego al mínimo para no tener que poner nada de agua.
Pinchad en el enlace y veréis cómo son los botes, es una pasta espesa que da muy buen sabor.
Una vez destapado el bote dura mucho tiempo en la nevera.
No sabe nadie lo que estoy aprendiendo con vuestros blogs. Ya puestos a disfrutar lo acompañé con unas papas fritas que casi no llegaron a esta foto porque mi hija al tiempo que fotografiaba iba picando. También a ella le gustó el curry. Ahora tengo una receta, un nuevo reto, hacerse uno su propio curry, claro, esto es una mezcla de especias, si tú sabes lo que pones sabes lo que te comes, ese será el próximo paso. Interesante, no?
Una reflexión a pie de página: gracias a estos supermercados podemos disfrutar de productos que tan solo se encuentran en países lejanos y que con sus culturas nos acercan hasta nuestras ciudades. No estoy haciendo alusión a los horarios de trabajo, ese sería otro debate. Aquí solo hablo de gastronomía, sabores, texturas y emociones.
Si como yo, todavía no habéis probado el curry, hacedlo, mejora mucho las salsas.
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